La plaza de toros cordobesa de Montoro echó el cierre oficial a la temporada en la provincia con la celebración de un festejo mixto que, si bien se apartó de las fechas habituales de su feria, cumplió con la tradición de servir de epílogo al curso taurino cordobés. El cartel reunió a los matadores Oliva Soto y Manuel Román junto al novillero Manuel Quintana ante astados de Salvador Domecq y Jimeno Pasquau, marcando la tarde el emotivo minuto de silencio guardado tras el paseíllo en memoria de Gonzalo González.
El sevillano Oliva Soto abrió plaza cuajando pasajes de gran empaque con la mano diestra y pasaportando a su primero de una estocada sin puntilla para pasear la primera oreja. Sin embargo, con el cuarto, un animal complicado y áspero, se estrelló contra la falta de opciones, siendo silenciado tras dos avisos.
Por su parte, el joven Manuel Román dejó muestras de su concepto estético y genuflexo, destacando la ovación a Rafa Rosa tras desmonterarse en banderillas. No obstante, el espada cordobés vio esfumarse los trofeos en ambos turnos debido a sus reiterados fallos con los aceros, marchándose de vacío al igual que con el quinto, un astado deslucido y sin transmisión.
La gran apoteosis de la noche corrió a cargo del novillero Manuel Quintana, erigido en indiscutible triunfador del festejo. Ante su primer oponente firmó una obra completa de principio a fin, luciendo a la verónica y cuajando tandas profundas y larguísimas que coronó con una estocada fulminante para desorejar al utrero por partida doble y arrancar el rabo. En el sexto, que cerró la fría noche montoreña, volvió a demostrar una firmeza y solvencia asombrosas tras recibirlo a portagayola, coronando su actuación con otra estocada fulminante que le valió otros dos apéndices para salir a hombros.


