La mañana de este martes, falleció Don Jaime Oaxaca, anunciaron sus hijos Sandy y Jaime a la comunidad taurina que ha visto escuchado y leído a su padre desde hace más de treinta años.
Don Jaime Oaxaca nació en la ciudad de Puebla en 1953, fue un hombre íntegro y amable, y se distinguió siempre por poseer una voz crítica propia. Escribía bajo una máxima: “sólo aquello que pueda sostener de frente”.
Su tío fue un novillero de la legua: Enrique García “El Cigarrero”, pero su afición se consolidó gracias a las transmisiones de Pepe Alameda, que sus padres seguían en los años 70’s, desde la televisión familiar. Estudió administración contable en la UPAEP, una universidad que hasta hace unos pocos años mantenía una postura abierta a la Cultura del Toro. Era dueño y atendía personalmente la Imprenta Oaxaca, ubicada en uno de los barrios más tradicionales de Puebla.
Debutó como aficionado en la Plaza México el 9 de noviembre de 1969, en un mano a mano novilleril entre Miguel Villanueva y Raúl Ponce de León, quienes con el tiempo se volvieron sus amigos. Desde 1979 formó parte del Grupo Tradiciones y Cultura, al lado de: Héctor Budar, Jaime Silva Gutiérrez, Álvaro Sánchez, Antonio Moreno y Miguel Ángel de la Garza, quienes organizan el Ciclo de conferencias “Los Toros Hablados”, en espacios públicos de la ciudad de Puebla. Formó parte de la Peña Taurina de Puebla desde los 90’s.
Como periodista comenzó su carrera hasta 1992, cubriendo la feria de Puebla en la estación Sí FM. Dos años después lograba estar al aire en el Noticiero Hechos con una nota sobre la alternativa del matador Mario del Olmo. Para la Navidad de 1994, fue fichado por el Diario Cambio, publicando así su primera crónica sobre lo ocurrido en la plaza de toros “El Relicario de Puebla”, la cual fue demolida en enero de este año. La televisión lo recibió en 1996, dentro del noticiero nocturno más visto en la ciudad de Puebla, con una entrevista al novillero José Rubén Arroyo. Durante la primera década del 2000, Jaime Oaxaca supo adaptarse a la digitalidad; sin dejar la radio, ni la televisión ni los periódicos impresos, se incorporó a las redes sociales y se integró como corresponsal y columnista del portal español Opinión y Toros, dirigido por Antolín Castro; incursionó también en la televisión por internet en un canal del municipio de Chignahuapan, Puebla donde entrevistó a la entonces novillera Karla de los Ángeles y al matador José Rubén Arroyo. En los últimos años publicaba en el periódico El Popular y mantenía la conducción de Universitauro en Radio Universidad (Tlaxcala) junto a sus amigos y colegas Luis Mariano Andalco, Manuel Camacho, Álvaro Sánchez y Antonio Moreno. Entrevistó en Las Ventas a uno de sus toreros afines: Manuel de Jesús “El Cid”, y viajó al torista sur de Francia, compartiendo esa experiencia con todos sus lectores en México. Trabajó al lado de diferentes fotógrafos y camarógrafos con quienes hacía mancuerna en los distintos medios donde colaboró, como Nadlleli Bastida y Ricardo Tapia; también incursionó en este género, durante los últimos años cargaba siempre con una cámara fotográfica que aprovechaba para vestir las crónicas y notas con las que colaboraba en De Sol y Sombra. Como editor participó en la publicación del facsimilar “Saleri. La tragedia en ruedos y de toreros poblanos", una investigación del historiador Jaime Silva Gutiérrez. El diseño gráfico tampoco le fue ajeno pues se encargaba de la publicidad en redes de los proyectos en los que participaba como Los toros hablados y Universitauro.
Su voz y su pluma evidenciaron siempre su libertad, alejado del cansino vaivén de la coba, enfrentó la incomodidad de diferentes sectores del mundo taurino. Sin embargo, el periodismo de opinión siempre corre ese riesgo y él estuvo dispuesto a sortearlo; así se ganó el respeto y la credibilidad de su opinión tarde a tarde. Las transmisiones que realizaba en vivo por la radio tlaxcalteca dan cuenta de un estilo prístino, conciso aunque profundamente apasionado y respetuoso de quienes se juegan la vida en el ruedo: el torero y el toro. El toro fue siempre de su mayor interés, peleó desde su trinchera por un toro íntegro, para esta fiesta que hoy se queda sin él.
Lo echaremos de menos, Don Jaime.


