Sebastián Castella vivió una jornada significativa en la plaza de La Misericordia de Zaragoza, donde su destreza y paciencia fueron evidentes ante un público exigente. Destacó en su actuación con el segundo toro, que, a pesar de su gran presencia, fue bien lidia por el torero francés a través de varias verónicas y chicuelinas que cautivaron a los asistentes.
El toro recibió un buen trato en varas, complementándose con un notable tercio de banderillas ejecutado por José Chacón y Alberto Zayas, quienes fueron aplaudidos. Castella desarrolló una obra compleja, tomando un enfoque paciente y profundo al torear, así como un remate con una estocada que le valió la obtención de una oreja.
Sin embargo, su lidiador quinto toro presentó desafíos al ser de menor trapío y escasas prestaciones. A pesar de las dificultades, Castella persistió, demostrando su habilidad para manejar la situación. Tras trabajar el toro con persistencia, logró ejecutar una serie de derechazos que encendieron los ánimos de la plaza, aunque una estocada desprendida cerró su actuación.
A pesar de una intensa petición del público por una segunda oreja tras su faena al quinto, el palco presidencial optó por no conceder el trofeo, desatendiendo la solicitud que, en otras circunstancias, podría haber sido suficiente para premiar su esfuerzo.


