La localidad ciudadrealeña de Almodóvar del Campo vivió este pasado viernes una jornada inolvidable que quedará grabada en la memoria de sus aficionados. El Teatro Municipal acogió un cálido y concurrido homenaje a Manuel Benítez «El Cordobés», una de las figuras más colosales e irrepetibles de la historia de la tauromaquia, en un acto de marcado carácter familiar impulsado por la vinculación del maestro con el municipio, donde reside su hijo Rafael, farmacéutico de profesión, gracias también a la gestión de los empresarios del coso local, José y Jorge Cutiño.
Conducido de manera magistral por el periodista Víctor García-Rayo, el encuentro combinó los recuerdos de una trayectoria extraordinaria con la espontaneidad y el humor que siempre han caracterizado al diestro. A lo largo de la velada se desgranaron episodios de una época en la que su nombre movilizaba multitudes, alternando anécdotas de su paso por los ruedos con pinceladas de su día a día actual —incluyendo sus hábitos de gimnasia matinal—. El maestro dejó una de sus frases para el recuerdo al reflexionar sobre su concepto técnico: «Correr es para los que van a robar bancos, no para torear».
Un final desbordante de emoción y sabor familiar
El punto culminante de la noche llegó con un tramo final cargado de fuerte simbolismo afectivo. Tras imponérsele la medalla de la ciudad como muestra del cariño de todos los vecinos, la música inundó el teatro: uno de sus nietos cantó previamente el clásico pasodoble del diestro, que posteriormente fue interpretado a la guitarra por uno de sus hijos.
La emoción estalló definitivamente con el sentido abrazo entre Manuel Benítez y su hijo Rafael, fundiendo el reconocimiento público en una entrañable escena íntima. Entre risas y con el humor intacto, el maestro cerró el acto lanzando a los presentes la ocurrencia de volver a vestirse de corto para torear un festival en la localidad, poniendo el broche de oro a una noche donde no hicieron falta toros ni puertas grandes, sino el calor de un pueblo, la música de su pasodoble y el abrazo de los suyos.


