Reloj Taurino
| México, D.F. (MEX) - Bueyada de Autrique da pocas opciones en la México. (Crónica) |
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| Escrito por Carlos Aguirre "Palomo" (Corresponsal) - MEXICO |
| Lunes, 01 de Marzo de 2010 13:09 |
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Ayer domingo último del segundo mes del año 2010, tomó la alternativa como matador de toros Hilda Tenorio, primera mujer en recibir el doctorado en la historia de la Monumental Plaza de Toros México y al parecer, primera en cortar una oreja en dicho coso. El padrino fue Manolo Mejìa quien vestía de azul turquesa y oro, faja y corbatín grana; como testigo el hispano Ruiz Manuel, de azul rey y oro. Al terminar el paseíllo un grupo de aficionados entregaron un reconocimiento, documento enmarcado a la joven y menudita Tenorio, luego de ser invitada a saludar en el tercio, hizo lo mismo con sus alternantes, al salir un poco del burladero Mejìa recibió fuerte rechifla, lo que seguramente hizo que el almeriense desistiera; la concurrencia fue escasa (tomando en cuenta el aforo para 50 mil personas), el biombo donde debería sentarse la máxima autoridad en la plaza y un experto en tauromaquia como asesor, tuvo de inquilinos nuevamente a Ricardo Balderas y Gilberto Ruiz Torres (ambos ex toreros) y por lo que se ve, anti taurinos “… por sus hechos los conoceréis”. Salieron al ruedo cuadrúpedos de “Autrique” terciados de presentación, unos bastotes, guarachudos, feos, de comportamiento variado sobresaliendo lo manso y descastado, de embestidas amoruchadas, débiles; en la deslavada sangre se coló un gen de bravura y casta en uno, otro desarrolló cierta clasecilla; de sospechosas edades e integridad de pitones, ausentes de trapìo, el único que parecía toro y fue bien presentado salió en tercer lugar, sorpresivamente uno feo y con mucha leña le tocó también a Ruiz Manuel. El ganadero Luis Autrique dándose mucha coba barata. Hilda Tenorio, enfundada en un terno blanco y oro, con faja y corbatín azul marino, sujetando el pelo en cola de caballo con listones albos, nada pudo con el de la alternativa de nombre “Victorioso” número 81 y 490 Kg. según la pizarra, cárdeno claro, listón, bragado corrido, meano, axiblanco, acucharado de cuerna, justito de presencia y al parecer de edad, alto de agujas, largo, debilucho, manso, descastado, soso, pasaba sin embestir haciéndolo de formas amoruchadas (como otros de sus hermanos) y que nunca humilló aún y teniendo largo cuello. Al capote iba aventando los remos anteriores por delante, en arreones, volteando contrario en dos patas echando la cabeza arriba, al caballo puso los pitacos en muslo del piquero, en el primer encuentro recibió un puyazo pellejero, al segundo encuentro en cuanto sintió el fierro dobló las patas delanteras saliendo distraído, quitó en los medios por chicuelinas a pies juntos muy quieta, en el segundo tercio el cuadrúpedo dobló las patitas delanteras en dos ocasiones; después de ser doctorada brindó a sus papás que se encontraban en el tendido; la faena inició con muletazos por bajo sin castigar llevando largo para despedir a media altura ayudando a la res para que no se cayera, mientras Hilda ponía empeño el burel pasaba con la cabeza arriba, cortando el viaje, tocándose con el villamelonaje que se movía mucho en los tendidos, en la suerte contraria dejó un espadazo totalmente tendido y pellejero, pinchazo y horrible bajonazo para palmas y al tercio. Su segundo, aparentemente anovillado, sin trapìo, trotón de salida, sacó mejores condiciones lo que permitió a la nueva mujer torero torear a la verónica de tablas a terreno de los medios, jugando los brazos, acompañando las embestidas y cargando la suerte para rematar con una media verónica, el quite fue por mandiles a pies juntos atemperando la arrancada; inició su faena con pases aterciopelados por abajo, luego vinieron tandas por los dos lados, con pases intermitentes, reponía terreno llevándose la muleta en lugar de dejarla tapando la cara, el vacuno terminó bobalicón, soso y cortando el viaje, lo poco toreada que está salió a flote, de la misma manera que su gran tesón y valor, dejó un pinchazo y estocada en buen sitio para una dadivosa y cobera oreja; invitó al ganadero a dar la vuelta al ruedo –no sabemos por qué- recibiendo éste muestras negativas de parte de la asistencia cosa que no le importó… El padrino de alternativa nada relevante, en el primero palmas, a su segundo lo toreó templando y dando pases largos, siempre con la muleta retrasada por el pitón izquierdo abusando del pico lo que hacía que la res pasara a mucha distancia de su cuerpo “cuando entre toro y torero…. Cabía otra res” también como dijera uno por ahí “la muleta en Madrì… y el culo en Badajò…” por derechazos nada rescatable y al igual que el ganadero, dándose bastante coba, mató de perfecto volapié, sin derrame sanguíneo, en segundos, tumbando sin puntilla al torillo que nunca abrió el hocico, para recibir una merecida oreja por el espadazo y una segunda del villamelonaje sensiblero de los extraviados asistentes al coso de los Insurgentes, al recibir los auriculares se dividieron las opiniones, el palco de marras al escuchar los silbidos de algunos que seguramente le llamaban al cubetero pa’ unas cheves (cerveza), ordenó, creyendo era lo que pedían, arrastre lento a los despojos del mansurrón torete; Mejìa salió a hombros acompañado de Hilda (esperamos ésta última no se deje dar coba…) El de Almería, España; con actitud paupérrima, desconcentrado, sacando algo de tesón cuando tiene con que dar más, dejó ir al buen tercero masacrado impunemente en el caballo, toro que fue bravo, con edad, trapìo, fijo y pronto a los cites, metía abajo los pitones, con recorrido, ¡y claro…! si dejaba enganchar los engaños, daba luz, se reponía entre los muletazos hacia atrás en lugar de salir adelante, dejaba que se estrellara el toro, echaba la muleta hacia arriba, no templaba ni estaba en la distancia correcta… la gente pensó que el toro era infumable; con todo y eso, “Patriota” número 99 y 494 kilos no desarrolló mucho sentido, terminando aburrido, desparramando la vista. Con su segundo nanay. Al salir de la plaza fue duramente abucheado. |









