Reloj Taurino
| Lo que el mercado demanda |
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| Escrito por Javier Ángeles - MEXICO |
| Martes, 02 de Febrero de 2010 11:32 |
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El mes de febrero es el marco, en los últimos años, de los acontecimientos taurinos de mayor impacto mediático, que no taurino, en el calendario de lo que queda de la fiesta de toros en México, haciéndose presente en nuestras plazas el "top" de la torería ibérica, siendo de sobra conocido que vienen en condiciones sumamente ventajosas; dinero a dos manos, alternantes cómodos y ganado ídem, alimentando aquella tontería de "gachupín que vienes a llevarte nuestra plata". Y me refiero a ello como tontería puesto que estos espadas peninsulares, en su mayor parte de probado profesionalismo y categoría, salvo excepciones de sobra conocidas emanadas del compromiso o de "ir por el tunel", acuden a nuestras plazas con el único fin de explotar un sistema de trabajo ya establecido desde Manolo Martínez y llevado magistralmente por su ex escolta y que perdura hoy día. Un engranaje casi perfecto donde empresarios que no son tales, figuras del toreo que no llevan ni a la familia a la plaza y que lo son únicamente en las puñeteras mentes de corífeos, publicronistas y coberos profesionales, autoridades entregadas a los actores del espectáculo y, especialmente, ganaderos que finalmente producen lo que este circulo vicioso les demanda, aprovechan y medran con el citado engranaje para contento de estos alquimistas de la fiesta mansa. Por ello a mi me resulta difícil culpar a las figuras ultramarinas, ellos vienen a explotar un método de trabajo establecido y, al menos para ellos, los que cobran pero no arriesgan dinero, un éxito total así estén las plazas desiertas. Se los demanda un círculo vicioso de complicidades y autocomplacencia donde el ganadero escrupuloso, íntegro, que no busca satisfacer las demandas de un mercado mediocre de ínfima categoría, se ve obligado a vender a precio de carne o a hacer empresa con toreros relegados para darle salida a su producto, mientras los inescrupulosos, los que por ya varias décadas han degradado a su ínfima expresión la bravura, el trapío, el poderío, venden a dos manos, insisto, para satisfacer a un mercado que demanda el medio toro, el "toro con arte", el toro "agradable por delante". Con tristeza vemos que los hierros legendarios, los que por muchas décadas proporcionaron triunfos apoteósicos a las grandes figuras mexicanas han sido relegados a un cuarto término. Piedras Negras, San Mateo, Santacilia, Zacatepec, La Laguna, Torrecilla, Tequisquiapan, y algunos nuevos, verdaderos garbanzos de a libra, han cedido y ceden el puesto que por elemental justicia y sentido común les correspondería a degeneraciones criminales de la sangre brava, a todas esas ganaderías nuevas y no tanto, de nombres ridículos algunas, que inundan con su mansedumbre, su indefinición y su descastamiento los ruedos nacionales, mientras "Cejas", "Zotolucos, "Ortegas", y demás inventos del oficialismo taurino nacional se cansan de degenerar la viril y honrosa profesión de TORERO a su mínima expresión ante estos animalitos. En su última morada se retuercen todos aquellos TOREROS que pagaron el más alto precio, con la vida, por vestir el terno de luces con toda categoría en aras de alcanzar un sueño. Y esta reflexión viene a cuento por lo siguiente: si las figuras de un país taurinamente inferior o de segunda categoría como hoy desafortunadamente lo somos, se enfrentan a ejemplares de trapío y condiciones deplorables, ¿por qué una figura del toreo tendría que tragar lo que las pseudofiguras nacionales no tragan?. Dejemos de lado romanticismos y amores a la profesión que muchas veces existen como una utopía en la cabeza del aficionado. Como humanas que son las figuras ibéricas, buscarán, como es inherente a la naturaleza humana, el mayor rendimiento con el menor esfuerzo, y si la figura llega a un país donde a profesionales de menor categoría se les sirve el alimento "peladito y en la boca" dificilmente aceptarán constituirse en ejemplo. Sería lo ideal, sería fantástico ver a un Juli, un Castella, un Enrique Ponce erigirse en ejemplo y exigir el toro bravo, con edad y trapío, pero, desafortunadamente para los que soñamos con esto no es, ni será así. Queda en cada uno de los muy pocos aficionados que quedamos a esto el solapar o no el estado de las cosas. Personalmente creo que mientras con nuestra asistencia, y el consiguiente desembolso de pesos y centavos, avalemos la inclusión en los carteles de hierros como el de Bernaldo de Quirós y tantos otros de la línea "comercial" que han llevado al otrora toro bravo mexicano a su estado más ruinoso y vergonzante, el nefasto oligopolio taurino-empresarial y sus inútiles "gerentes operativos" seguirán imponiendo este tipo de encierros para satisfacer las exigencias de figuras inventadas de nulo tirón taquillero. Si el plomero le exige a usted, amable lector, televisión LCD, laptop con internet inalámbrico, sillón de cuero, pantuflas, bata de seda, unas muchachonas estilo Mauricio Garcés, cafecito, coñaquito, botanita y habano fino para apretar dos tuercas de una lavadora ¿se imagina lo que le exigirá el médico ó el abogado?... |
Comentarios (2)
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Miércoles, 12 de Mayo de 2010 11:28
PUYA
SR. ATILANO SON CORRIDAS DE FALSA SOCIA ELITE VALLAMELONERA QUE SOLO VAN A ESAS,Y VEN CON EXTRAÑEZA EL ABUCHEO DE ALGUNOS VERDADEROS AFICIONADOS POR LA PRESENCIA DE LOS TORITOS TENIENDO A FIGURONES EXTRANJEROS QUE VIENEN A ROBAR Y SE VAN DESILUSIONADOS,MAS DIVERTIDOS POR LOS GRITOS COMO "VAMONOS A UN BAR" O "ARRIBA LAS CHIVAS"y NO LES QUEDAN GANAS DE REGREZAR POR LO MENOS HASTA EL SIGUIENTE AÑO.
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Martes, 02 de Febrero de 2010 12:36
Tomás Atilano
Las empresas taurinas de la actualidad podrán jactarse de que si ponen a figuras cómo el Juli y Castella, la plaza se les llena sin importar el tipo de ganado, pero yo me pregunto...y cuándo no están éstos toreros..las plazas lucen vacías, entonces, no es negocio el dar toros con esas estrategias, por lo tanto no sirven cómo empresarios, qué se dediquen a otra cosa.









