Reloj Taurino
| Puyazos 23/Enero/2010 |
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| Escrito por Sergio Martín del Campo - MEXICO |
| Domingo, 24 de Enero de 2010 22:03 |
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Feliz “coincidencia” la de la “lesión” que ha “sufrido” el coletudo de Chiva, Valencia Enrique Ponce con la fecha que le abría su incondicional, Rafael Herrerías, para que actuara en el Cono de la Nápoles, que se entablaba con el juego del afamado “Súper Bowl”, deporte absolutamente encajado en el gusto del norteamericano y por desgracia –por aquello de lo elementos que aumentan la transculturización- entre el pueblo mexicano. Es del dominio público que tal enfrentamiento del balón pié americano, “hurta” un sector muy importante de espectadores que, en lugar de asistir a la plaza de la rambla de Insurgentes a presenciar una corrida de toros, prefieren quedarse en sus hogares, abastecerse de comestibles y bebibles populares, encender sus pantallas chicas y ver que equipo de acorazados tacleadores se hace acreedor al mayor halago de este deporte, que tiene un rango profesional indiscutible. Es pues que la noticia taurina internacional de esta semana que hoy llega a su parte postrera, que reclamó las partes centrales de las hojas de los medios impresos, electrónicos, radiales y televisivos, fue la suspensión de la campaña mexicana que ya tenía en boceto el espada valenciano. El motivo, según venero informativo salido de la órbita del propio diestro, es una lesión en la mano, sin embargo lo cierto, según el presentimiento agudo de los taurinos, fue ese empalme de fechas entre la corrida del siete de febrero, que tenía en oferta, y el “Súper Bowl”. A Ponce de casi siempre le ha convenido la fecha exacta del aniversario, es decir, la del cinco de febrero, no obstante este año la empresa ha decidido no dar función en tal, si no recorrerla para el domingo más cercano, que este calendario lo marca para el ya escrito domingo siete. Bien sabe la figura valenciana lo que es pasearse sobre las arenas de cosos menores del resto de esta república, ahora enfiestada por su par de aniversarios históricos, despachando toros apócrifos y como ribete, mansos; lo que es más, está harto de ello, se indigestó, por eso ya fuera de la México, nada le interesa. El hombre tiene un miedo supremo, el más grande de todos los que experimenta, ese es el de decir la verdad… ya sea a los demás, pero sobre todo decírsela a él mismo. El alcohólico que en el lecho de agonía vomita sangre de un venero hecho por los estragos en sus entrañas, dirá que se trata de una postemilla… El limosnero, para “justificar” su ineptitud y su arrogante pereza, chantajeará sentimentalmente poniendo por delante al transeúnte una falsa receta médica… El político en campaña sostendrá en sus discursos que su mayor anhelo es el de servir al pueblo, sin embargo nunca dirá de los privilegios que gozará en llegando al poder… La mujer, por naturaleza, jamás dirá: perdón, pese a que sea totalmente consciente que en la reyerta matrimonial fue dueña de la culpa… El ganadero de lidia se abstendrá de decir que su ganado manseó porque así les aceptó en la tienta; antes más bien tratará de buscar hasta los hígados en el desolladero para “aclarar” que tenían Fasciola… El matador de toros nunca declarará en los medios de comunicación que no pudo con un toro; antes más bien manifestará que el viento, la aspereza de su antagonista, la falta de transmisión y mil accidentes más que por lo común los carga el rey de la fiesta, opacaron su actuación… Ponce esta vez ha dicho que suspende su campaña azteca por una lesión… |









